sábado, febrero 12, 2005

Lila Molida

Ahora que recuerdo yo si oí cuando lila cerro la puerta del auto, son de esos sonidos que forman ya parte de tu vida y que no les prestas mucha atención, cuantas veces he oído el cerrar de una puerta de un auto, muchas, tantas que ya no recuerdo, pero esta si la oí, porque fue con un sonido especial, una mezcla de ruidos, similar a cuando pisas una cucaracha. Cuando volteó Lila ya no estaba ahí, aunque gire varias veces mi cabeza para buscarla, ya no estaba ahí, entonces volví a recordar ese sonido de la puerta que ahora se le sumaba otro sonido detrás del auto, identificable totalmente como gemido, cuando me acerco al centro de los ruidos extraños, ahí estaba Lila, sentada en cuclillas abrazando fuertemente su mano, balbuceando un nose que. Gemidos. Más gemidos.

En el parque de enfrente las gentes jugaban, reían y disfrutaban su vida, mientras a Lila se le derrumbaba la suya, con voz cortada me dijo que se había machucado, que al cerrar la puerta su dedo pulgar izquierdo había quedado atrapado dentro, pobre, ahora recuerdo que no me lo dijo con palabras, todo esto me lo dijeron sus ojos llenos de lagrimas. La abracé queriéndome meter dentro de ella y quitarle el sufrimiento, hubiera preferido mil veces yo, pero también me empezaba a incomodar ese espectáculo a media calle, que alguna mirada indiscreta de un vecino confundiera esto con algún problema marital o violencia intrafamiliar, prácticamente cargué su cuerpo acartonado hasta el interior del departamento, ahí sus ojos dejaron de hablar y le dieron paso a su garganta que con perfecta sincronía sus pulmones, traquea y boca ofrecieron un concierto desgarrador, mientras la abrazaba mis ojos confundidos no dejaban de voltear por la ventana temiendo otra vez la mirada indiscreta de los vecinos, nunca la había oído gritar así, Pedro Infante hubiera envidiado ese falsete, era un llanto de dolor, de los que vez en las películas de guerra cuando una bala del tamaño de un brazo atraviesa a alguien, de dolor físico, de los que gritan que les pongan morfina o algo similar para ya no sufrir.

Después de un rato logre ver el dedo, ese dedo que no había tenido la agilidad para salirse del carro junto con todo el cuerpo, era un dedo que había perdido forma y al que ahora se le agregaban mas falanges al infinito con terminación plana, rompiendo totalmente las leyes asimétricas de la naturaleza.

Eran las 3 de la mañana cuando Lila me despertó, su dolor era insoportable, ahora también mi dolor, me rogaba que la llevara a la Poliplaza Medica, tratándola de calmarla le explicaba que el dolor era lógico ya que fue consecuencia de una machucada, le hablaba de la inutilidad de ir a un hospital a las 3 de la mañana a que le diagnosticaran lo que ya sabíamos, que se había machucado el dedo y que duele mucho. Mucho. No suelo ser indiferente pero esa noche en especial tenia bastante sueño, le rogaba que tratara de quedarse dormida y que en la mañana la llevaría a un medico. Solo quería dormir, claro, también influyo que tenia una reunión a las 8 de la mañana, quería descansar, lo mas que hice por ella fue traerle una bolsa congelada de vegetales para que se los pusiera en el dedo y se le durmiera un poco con lo frío. Ahora siento que me vi mal, debería de haber hecho mas por ella, debería de haber sentido y compartido su dolor, pero el sueño me gano.

Al las 7 que me levante me quede unos minutos sentado en la cama viéndola, pobre, estaba dormidita con la mano dentro de una toalla con los vegetales ya a esa hora derretidos, dormidita con cara de sufrimiento, pobre, con el seño fruncido, no podía dejar de imaginarme su carita de pánico en ese momento preciso cuando ves solo 4 dedos y una puerta cerrada, debo reconocer su valentía de abrir otra vez esa puerta y reclamar su dedo.

Ya han pasado cerca de 5 semanas y el dedo de Lila tiene el aspecto fúnebre de un ahogado, no se termina de caer la uña y me sorprende todos los días con un morado mas intenso, ya cuando pensé que había visto todos los tonos de morado el día siguiente me inquieta con otro. Definitivamente el dedo dejo de vivir y Lila sabedora de eso lo ha cubierto de mantas blancas y lo pasea a todos lados que va, de vez en cuando se golpea en el y ya no sabe si le duele o no, pero eso la hace recordar ese día. Nos hace recordar.