Con chispas de chocolate?
…bueno, póngale chispas de chocolate
Con crema batida?
…OK
Con espiral de mocha?
..ándele póngale su espiral de mocha
Es todo?
Si
Son 58 pesos?
En ese momento el tiempo se detuvo, pude sentir como mi rostro se desfiguraba mientras giraba hacia el menú para revisar los precios de nuevo, y si, yo tenia razón, ahí decía claramente: Frapuchino Mocha Latte $42 pesos, eso me dio la seguridad de voltear con la muchachita que sin ninguna emoción atendía a los clientes y decirle mientras yo sostenía un billete de $50 pesos en la mano que me estaba cobrando mal, ahí dice $42 pesos.
Si señor, pero usted lo pidió con chispas de chocolate, crema batida y espiral de mocha
BOOM!, ahí esta la respuesta, otra vez el tiempo se detuvo mientras mi cerebro hacia cálculos matemáticos a una velocidad impresionante: por un lado pensaba si traía mas dinero, por el otro pensaba ahorcar a la muchachita, por otro lado trataba de ver el menú para descifrar el precio de los ingredientes extras, por otro lado veía la imagen del señor detrás de mi en la fila llamandome suavemente pendejo. todas estos pensamientos al mismo tiempo sin resolver efectivamente me convertian en un completo idiota.
Pues si señorita, yo pensé que me estaba dando usted las opciones de mi frapucchino, digo, un mendigo café de $42 pesos pensé que incluía todo eso, si incluye el vaso? ( repuse irónicamente)
En ningún momento de la conversación la muchachita me había visto a los ojos, parecía que tenia la instrucción de hipnotizar las teclas de la caja registradora ya que no las perdía de vista
Quiere que le cancele la orden
El calor en mi espalda me decía que la gente en la fila se empezaba a incomodar
No, déme la orden, mientras mis torpes manos entraban y salían de las bolsas de los pantalones en busca de $8 pesos restantes pudiéndolos completar vergonzosamente con monedas de 50 centavos
Pero le ponen muchas chispas de chocolate eh! Sentencie, mientras el tipo de atrás empezaba a pedir su orden
Este fue mi debut y despedida en el nuevo Starbucks de Juarez, donde se junta la sociedad juarense a presumirse que pueden comprar un café de $5 dlls y no les duele nada, eso si, nomás uno.