domingo, febrero 17, 2008

Lost and Found

Hasta que llegué a Home Depot a comprar 2 sacos de yeso para la eterna remodelación de mi casa y caminando hacia la entrada fue que los movimientos aleatorios de mis manos por mi cuerpo confirmaban el olvido de mi cartera, con la hueva del mundo me regrese a la casa acompañado de la incertidumbre sobre la ubicación de la misma.

Ya en la casa, me dirigí hacia donde debería de estar mi cartera solo para certificar que ya no estaba ahí, el aumento de las palpitaciones de mi corazón me daban la bienvenida a un estado frenético de nerviosismo, mi visa láser, mis tarjetas, mi visa láser, mi credencial de elector, mi visa láser, mientras mi mente se nublaba, la idea de mi visa láser perdida era la que mas fuerza tomaba en mi alteración.

Mi búsqueda solitaria tenia que terminar, lentamente y con el rostro pálido me acerque a Lila que se encontraba en el closet acomodando por vigésima vez lo que la BABY PAU se pondría ese día, cuando de mi boca salia la pregunta que obligaba a Lila a entrar a otro estado frenético superior al mió

No has visto mi cartera?

El rostro descompuesto y el aumento del tamaño de los ojos de Lila me contestaron, los siguientes minutos como hormigas recorríamos la casa arriba abajo abriendo y cerrando los mismos cajones, levantando papeles y moviendo objetos sin éxito, nuestra mirada penetrante hacia los trabajadores nos reforzaba la teoría de que ese tipo de gente no es de confiar, siempre serán unos ladrones cuando se les presenta la ocasión, mientras recuento salir 3 veces mas al carro para cerciorarme que no se me hubiera caído entre los asientos, los gritos de Lila etiquetándome de descuidado, distraído y recordándome que si pierdo mi visa láser me castigarían negándomela por 10 años no ayudaban a mi concentración y precipitaban mis ganas de devolver el estomago, cuando volví a entrar a las casa después de volver a rebuscarla en mi carro o la banqueta o donde fuera, el alarido de Lila de que la había encontrado hizo que mi cuerpo se desvaneciera y cayera en rodillas, dándome la oportunidad de alzar los brazos al cielo y olvidar por un instante mi ateismo para darle gracias a Dios.

De 3 zancadas subí la escalera y al final se encontraba una orgullosa y sonriente Lila (muy diferente a la de minutos antes) que con la mano derecha levantaba en señal de victoria mi cartera, después del emotivo abrazo que demostraba la inexistencia de rencores por todas las cosas dichas durante la búsqueda llegaba la pregunta obligada:

Donde estaba?

Giro su cabeza apuntando a la BABY PAU que gustosamente jugaba con sus muñecos a los que obliga a ver las caricaturas con ella y les pone vestidos indistintamente del sexo que representan y me dijo que mientras salía de un cuarto para entrar a otro en busca de mi cartera la tranquilidad de la BABY PAU levanto la ligera sospecha de que pudo tener algo que ver en esto, una inspección minuciosa en el área de juegos fue suficiente para descubrir que dentro de un falso microondas de plástico de su cocinita estaría cocinándose junto con una lechuga también de plástico trozos de mi vida compactada en una cartera.

Es muy fácil perder el estilo, la locura temporal que te da la pérdida de una pertenencia te orilla a fabricar culpables, mientras la autora intelectual y material del evento ahora jugaba con otra cosa, sin saber que fue y es la que jala el gatillo de nuestras emociones.


1 Comments:

Blogger Feraluj said...

Excelente narrativa, amigo. Buen punto.
feraluj
www.tuba-libre.blogspot.com

10:51 a.m.  

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