lunes, febrero 04, 2008

Adiccion por la Pasion


La neta da penita decir que uno ve novelas porque estas siempre asocian a la persona que las ve con un ente descerebrado, inculto, pobre, ignorante y otras cosas peores que no se alejan mucho de la realidad, pero la neta pocos pueden resistir caer hipnotizados al observar los brazos de Fernando Colunga.

Desde que empecé la eterna remodelación de mi casa y los albañiles nos dejaron naufragados en nuestro colchón en la sala de televisión, Lila y yo empezamos a ver la novela Pasión, primero a manera de broma masoquista por lo mal actuadas (Quien no ha visto una película de Pedrito Fernández?) y después por las pésimas caracterizaciones (de veras quien cree que Juan Ferrara tiene la cabellera hasta el ombligo?), pero día a día como los hongos de mi pie, se te va enraizando y apoderando de ti y cuando menos lo piensas andas en la calle preocupado por la hora que es y ya entonces cualquier actividad la empiezas a apurar porque peligras que no la alcances a ver, inclusive te vas acelerando por las calles de la ciudad como si te fueran persiguiendo unos sicarios y todo para llegar a ver el six pack de Santiago, cabe mencionar que el trama es el mismo de siempre y el final tengo la ligera sospecha que también.

Pero usted no se preocupe ya que la semilla de la adicción a las novelas solo florece en tierra fértil del débil mental; que es mi caso, pero hay otras cosas que me preocupan mas que una simple y corriente adicción a las novelas y no es si Camila Darien recupera a su hijo robado o si Ascanio delata a Jorge Mancera, o si Alberto Lafont se venga de Ricardo de Salamanca, lo que mas me alarma es que mí lado femenino toma mas fuerza que nunca cuando salen los brazos de Colunga.