lunes, enero 07, 2008

Smart Giving


Que bonito me veía en la fila de AYUDA A TABASCO cargando un par de cobijas San Marcos súper calientitas, con la frente en alto y volteando en ocasiones a la calle con la ilusion de que algun conocido me viera donando a nuestros hermanos Tabasqueños y así engrandecer mi desconocida imagen filantrópica. Lamento que cuando me recibieron las cobijas no haya estado ahí algun canal de noticias para que dejara constancia de mi preocupación por los compatriotas caidos en desgracia.


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Eran como las tres de la mañana cuando me despertaron los temblores del frío en mis piernas, para ese entonces los dedos del pie ya color azul en cualquier momento caerían amputados por el roce de la sabana, me pare como pude de la cama y me dirigí al closet de blancos a buscar algunas cobijas para contener el frente frío numero 2 que llegaba a la frontera y convertía mi cuarto en congelador de carnicería; Parado frente al closet y aun sin abrirlo me impacto el recuerdo de mis días filantrópicos cuando decidí donar mis cobijas, abrí apresuradamente el closet deseando que todavía ahí estuvieran, pero no, como shingados van a estar si yo mismo las regale junto con 5 latas de atún marca tuny; peturbado regrese a la cama y formando bolita con mi cuerpo les mente la madre a nuestro hermanos tabasqueños; solo me tapaba el recuerdo de lo calientitas que estaban mis cobijas san marcos y que lo mas seguro es que todavía permanezcan guardadas en alguna bodega del D.F..