viernes, marzo 28, 2008

El Patán Caballeroso


Quiero pensar que soy un hombre caballeroso y educado, pero la verdad no cumplo los requisitos mínimos de etiqueta, no basta con ser buen hombre, hay que tener también modales y demostrar con pequeños detalles nuestra educación.

Este fin de semana nos visitaron mis suegros que vinieron de Delicias, y después de recogerlos decidí poner en practica mi olvidada caballerosidad, así que cuando llegamos al carro inmediatamente le abrí la puerta a mi suegra para que ingresara en el; este acto caballeroso hubiera estado estupendo si no es porque cerré la puerta un poquito antes de que terminara de subir y le machuque la pierna. El mal sabor de boca quedaba en el ambiente.

Cuando arribamos al destino (por supuesto que el mall), después de estacionarme inmediatamente me baje del auto para poder reponer el momento agrio, y utilizando la regla máxima de etiqueta de abrirle las puertas a las damas me desplace apresurado a abrirle la puerta a mi suegra sin darme cuenta que estaba recargada en ella, así que con unos reflejos impresionantes logre detener el movimiento de la puerta para que no cayera hasta el suelo. Seguía el mal sabor de boca.

Definitivamente la caballerosidad es un estilo de vida, lo tienes o no lo tienes, aquí no hay medias tintas, así que ahora que he vuelto a ser el mismo patán de antes por lo menos tengo garantizada la seguridad y el cariño de mi suegra.