domingo, julio 24, 2005

Operación Jicama

El embarazo de Lila a resultado lleno de antojos a deshoras, eran las 3:00 a.m. cuando Lila me despertó, me preguntó que si tenia hambre, inmediatamente sospeche que la que tenia hambre era ella, puesto que regularmente a las 3 a.m. duermo, no como; metido en mi papel de gran esposo le comente que no, pero que me diga que se le antojaba y yo se lo conseguía, rápido me dijo que una Jicama, inmediatamente baje con el piloto automático a la cocina ya que mis lagañas no me dejaban ver el camino, pero para mi sorpresa cuando abrí el refri no había ninguna Jicama, tome rápido la iniciativa de cortarle en trocitos una manzana, debí haberle dicho, ya que cuando la probo a obscuras en el cuarto casi la vomita, después de varios manotazos en mi espalda me volvió a levantar para que le trajera otra cosa de comer, le mencione que la jicama se había terminado, lamentándose, me pidió una galleta salada, otra vez baje en automático (ahora sobandome la espalda). Apenas le entregue la galleta y me disponía abrazar mi almohada Lila interrumpió apresurada a decirme que mejor si le subiera la manzana pero que la quería sin la cáscara. Cuando iba bajando las escaleras (en automático) iba pensando si esta seria una pesadilla que se estaría repitiendo toda la noche.

Mientras Lila disfrutaba su manzana y yo mi almohada ella me comentaba que temprano en la mañana me iba a levantar para que fuera al súper a comprarle una jicama, lo ultimo que le alcance a decir antes de dormirme fue que nomás no fuera tan temprano ya que mañana seria Domingo.

8:00 a.m.: Sofía Vergara me dio una cachetada y me dijo ¡!porque me agarras mis bubis!! Los manotazos seguían mientras Sofía me gritaba ¡!tráeme mi jicama!!, ¡!tráeme mi jicama!!, separe la cabeza lentamente de la almohada mientras me daba cuenta que frente a mi estaba Lila, solo la veía mover la boca y agitar la mano en el aire pero no estaba lo suficientemente despierto como para todavía entender lo que decía, hasta que poco a poco se fue aclarando todo y paulatinamente empezaba a oír su voz…… ¡!traeme mi jicama ¡!traeme mi jicama!!

9:34 a.m.: Sofía Vergara me dio otra cachetada y me dijo ¡!deja de agarrarme mis bubis!! Los manotazos seguían mientras Sofía me gritaba ¡!tráeme mi jicama!!, ¡!tráeme mi jicama!!, volvi a levantar mi cabeza lentamente y me daba cuenta que seguía en mi habitación, Lila frente a mi movia la boca pero seguia lo suficientemente dormido como para todavía entender, hasta que poco a poco se fue aclarando esa voz que me gritaba ¡!ahora si traeme mi jicama ¡!traeme mi jicama!!

10:15 a.m.: Sin bañarme y con una cachucha salí disparado a la fruteria la chiquita frente a Rincones de San Marcos por la dichosa jicama, me tuve que seguir de largo porque los domingos cierran, así que le di al Superrete que esta frente al Campestre, habia 2 personas enfrente de mi en la fila para pagar cuando me di cuenta que lo que traía en la mano era un coco y no una jicama afortunadamente me di cuenta a tiempo, busque infructuosamente la jicama hasta que pregunte solo para que me confirmaran que no había.

10:32 a.m.: Aproveche para irme por el laberinto de calles que te hacen salir a la Calle Ejercito Nacional y me dirigí a Wal-Mart , me traslade al fondo de la tienda y mi panico aumentaba poco a poco, no veía las mendigas jicamas por ningún lado, cuando logre preguntarle a un empleado me menciono que no les habían ya llegado, parece ser que ya estaban fuera de temporada, su cara seria no me respondió cuando le pregunte ¿ósea usted pretende que yo le diga a mi señora que la jicama esta fuera de temporada? ¿no le puede decir usted eso?

10:43 a.m.: Nervioso agarre mi celular y marque a la casa, ustedes no conocen la furia obsesiva de Lila cuando se le mete algo en la cabeza, ya me veo en los campos hondureños recogiendo jicamas para satisfacer sus demandas. Le indico que probablemente se le haya antojado una fruta que esta fuera de temporada y me hace que le repita los lugares donde la he buscado, le pregunto que si quiere que la siga buscando o que ya me vaya a la casa. sigo buscando.

10:55 a.m.: Ya sabía la respuesta, cuando el empleado de Soriana me dijo que no tenían jicamas, me menciono que porque no llevaba mejor toronjas, que estaban muy ricas. como si las toronjas fueran substituto de jicama, como si fueran lo mismo, ya había yo tratado de engañar a Lila en la noche con una manzana que es mas parecida en apariencia y no lo había logrado, menos lo iba hacer con una toronja.

11:13 a.m.: El estacionamiento de Smart esta hasta la madre, me toca estacionarme hasta la quinta porra, ya se que voy a buscar algo que no hay, y a preguntar por algo que no tienen, pero necesito hacerlo, Lila se da cuenta fácilmente cuando cuento mentiras, será porque me gana siempre la risa nerviosa, pero tengo que demostrarle que recorrí todo Juárez en busca de su jicama

11:22 a.m.: La barbacoa del güero en La Paseo Triunfo esta buenisima, y con el hambre que traigo se me hace que voy a repetir otra orden, alcabo tengo que hacer poquito tiempo para demostrarle a Lila que moví cielo-mar y tierra en busca de esas jicamas.

12:05 p.m.: el guión ya lo ensaye varias veces en mi cabeza y en cuanto entro a la casa le empiezo a decir a Lila con voz de sufrimiento que he recorrido toda la ciudad y simplemente no encuentro jicama. Lila se me queda viendo y me dice que ya no quiere jicama, que mejor le traiga Kiwi.

12:06 p.m. mis ojos se llenan de lágrimas mientras cierro la puerta de la casa, estoy casi seguro que también no es temporada de kiwis.