Arti culo 25
Son pocas las personas que pueden jactarse de llevar una vida disciplinada y ordenada como la mia, a tal grado que he elaborado un Manual de Comportamiento que uso como politica propia, y que es parte de mis principios inamovibles, donde manifiesto dentro de otras cosas el total repudio a las propinas y por lo tanto me he prohibido otorgar propina a nadie, a Nadie.
Basta con leer el Articulo 25 de Mi Ley General de Comportamiento donde señalo: “ Cualquier persona sin importar su genero, color, olor, o posición, que tenga cualquier tipo de trato, de cualquier índole, inclusive sexual, no será merecedora de ninguna retribución económica por parte mía, solamente y si quiero, una bonita sonrisa agregado de un gracias” , esta política personal me a acarreado algunos problemas con las prostitutas del callejón Carreño, que aunque a veces vaya disfrazado, en cuanto me reconocen he tenido que salir corriendo de ahí, portando durante varias cuadras un enorme zapato rosa con tacón de 4 pulgadas clavado en mi espalda.
Otro grupo contrario a mis principios es el de los parqueros, estas personas que tienen secuestradas las calles al mero estilo de Al Capone, y que irónicamente su función sea la de cuidar puras garras de carros, que nunca se podrá saber si el portazo y rayones que traen se lo dieron en ese momento o en 1975 cuando ya era viejo. Las rayas horizontales en el costado de mi coche y el agujero del parabrisas se lo debo a estas ilustres personas, que nunca entendieron mi punto 2.1.1 donde señalo: “cualquier sujeto que pretenda auxiliarme cuando salga de reversa en un estacionamiento, no quedara otra alternativa mas que atropellarlo”
Los mas reacios a entender mis principios y donde se ha generado mas tensión es con los meseros, estas personas que se sienten merecedoras de la propina desde antes de atenderte se han convertido en el cáncer del asunto. Siempre puedo comprobar la falsa sonrisa que esconden en su saludo inicial cuando les señalo el punto 2.1.2 de mi Ley General donde dice: “ Los meseros aprecian la sinceridad, por lo tanto desde el principio habré de indicarle que no percibirá por sus servicios ninguna propina, None, Cero", extrañamente mi comida nunca a sabido igual.
Por lo tanto en solicitud a mi chorrillo derogo inmediatamente de Mi Ley General de Comportamiento el Articulo Numero 25, comprobando una vez mas con esto que mis principios si son flexibles y mi politica personal es negociable.
Basta con leer el Articulo 25 de Mi Ley General de Comportamiento donde señalo: “ Cualquier persona sin importar su genero, color, olor, o posición, que tenga cualquier tipo de trato, de cualquier índole, inclusive sexual, no será merecedora de ninguna retribución económica por parte mía, solamente y si quiero, una bonita sonrisa agregado de un gracias” , esta política personal me a acarreado algunos problemas con las prostitutas del callejón Carreño, que aunque a veces vaya disfrazado, en cuanto me reconocen he tenido que salir corriendo de ahí, portando durante varias cuadras un enorme zapato rosa con tacón de 4 pulgadas clavado en mi espalda.
Otro grupo contrario a mis principios es el de los parqueros, estas personas que tienen secuestradas las calles al mero estilo de Al Capone, y que irónicamente su función sea la de cuidar puras garras de carros, que nunca se podrá saber si el portazo y rayones que traen se lo dieron en ese momento o en 1975 cuando ya era viejo. Las rayas horizontales en el costado de mi coche y el agujero del parabrisas se lo debo a estas ilustres personas, que nunca entendieron mi punto 2.1.1 donde señalo: “cualquier sujeto que pretenda auxiliarme cuando salga de reversa en un estacionamiento, no quedara otra alternativa mas que atropellarlo”
Los mas reacios a entender mis principios y donde se ha generado mas tensión es con los meseros, estas personas que se sienten merecedoras de la propina desde antes de atenderte se han convertido en el cáncer del asunto. Siempre puedo comprobar la falsa sonrisa que esconden en su saludo inicial cuando les señalo el punto 2.1.2 de mi Ley General donde dice: “ Los meseros aprecian la sinceridad, por lo tanto desde el principio habré de indicarle que no percibirá por sus servicios ninguna propina, None, Cero", extrañamente mi comida nunca a sabido igual.
Por lo tanto en solicitud a mi chorrillo derogo inmediatamente de Mi Ley General de Comportamiento el Articulo Numero 25, comprobando una vez mas con esto que mis principios si son flexibles y mi politica personal es negociable.


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