sábado, enero 07, 2006

Síndrome del Nido



A solo unas semanas de que nazca nuestro anhelado retoño estamos Lila y yo trabajando a marchas forzadas para arreglar a tiempo lo que será su futura recamara, en este proceso se han visto involucrados diversos tipos de prestadores de servicios como azulejeros, eléctricos, pintores, tabla roqueros, ducteros, carpintero, yeseros y demás.

Pero como en la torre de babel, todos los actores implicados han contribuido a sacarme canas verdes y ulceras gastrointestinales y a Lila dolorosas contracciones con sustos de parto prematuro de puros corajes.

El piro-pendejo del pintor cuando quito las cortinas para pintar las puso arriba de una lámpara y las quemo, siendo esa la mejor de las partes porque pudo haber incendiado la casa entera, solo lo hubiera gozado si el hubiera ardido con todo. El azulejero tardo 4 semanas en poner 5 metros cuadrados de cerámica, sin palabras. El ductero aunque solo estuvo dos días se la paso con diarrea todo el día usando no el baño de las visitas, sino el de Lila y mió, como se han de imaginar, Lila tiro y cambio el asiento del sanitario y exponiendo la salud de la bebe desinfecto con cloro los muebles hasta que estos perdieron el color ( y también sus manos ). El yesero, eterno practicante de San Lunes coloco mas yeso en los muebles, pisos y sillones que en los muros, obligándonos a contratar ayuda extra para limpiar todo el cochinero, lastima que no estuvo presente en el evento donde entregue el reconocimiento al bato mas marrano que conozco. El eléctrico, que solo tenia que poner dos focos y un apagador, eso hizo, lo que pasa cuando prendes el apagador se prende la luz del pasillo y no la del cuarto, y como todavía anda en el maratón Guadalupe – Reyes no ha venido a repararlo. El que mas me encanto fue el carpintero, que me cambio la cotización 500% mas una vez que ya nos había puesto el mueble, que porque no había incluido los clavos, no debería de mencionar siquiera que lo mande derechito y sin escalas a shingar su madre.

Mas sin embargo no todo fue malo, hubo gente que nos arranco sonrisas, como el dia cuando quitaron los ductos al trabajador se le cayeron encima aplastándolo dejándole la nariz de boxeador, o cuando el azulejero se cayo al registro sanitario embarrándose de popo todos los tenis.

Definitivamente a sido todo una odisea que ya nos falta poquito para acabar ($$$$$$$$) le ruego a Dios solo que los ayude a encontrar a cada uno de ellos su verdadera vocación, ya que yo se, no es la construcción.