sábado, agosto 27, 2005

Monopolio de los malestares

En mi casa la única persona autorizada a enfermarse o sentir alguna clase de dolor es Lila, ella si puede disfrutar del malestar y compartir su angustia conmigo detalle a detalle, pero yo no, yo me tengo que aguantar, según ella yo estoy exagerando, yo soy un cobarde, yo soy hipocondríaco, es un invento o pretexto mió para no cuidar de ella y no estar preparado para cualquier momento en que le llegue a ella un achaque.

Claro, cualquier malestar o dolor físico comparado con el proceso de tener un bebe no se compara con nada, pero al final de cuentas quiero pensar que aunque mi apariencia física sea mas a la de un animal, yo también soy un ser humano, y por lo tanto puedo y tengo el legitimo derecho a enfermarme, pero gracias al nulo apoyo recibido desde la dictadura de mi hogar me quedo solo y triste con mis dolencias; mi diarrea solo la puedo compartir con el excusado, mi dolor de cabeza con tylenol y mis escalofríos y sudoración con las paredes; Lila tiene razón, debo de comportarme como un hombrecito, mejor no vuelvo a comer mariscos en un puesto de la calle, la siguiente ves que vea un letrero que diga “camarones frescos” y coincida con 110 grados de calor, la pensare dos veces.