Palo's Secret

Cada vez son menos los secretos que me quedan de compartir con Lila, y el dia de hoy me descubrió uno. En la casa tenemos unas reglas no escritas de no cerrar los seguros de las puertas, porque no hay nada que ocultar… hasta el dia de hoy.
Parado y con los pantalones bajados hasta la rodilla solo sentí que se abrió súbitamente la puerta del baño, faltando a la otra regla no escrita de que por lo menos hay que tocar antes de abrir; pero con el mismo entusiasmo que Lila entro se detuvo; su mirada se clavo a la altura media de mi cuerpo, la invasión a mi privacidad había comenzado, su rostro lentamente se desfiguraba para darle cabida a la expresión de asco y en lo que me parecieron cien años giro sus ojos buscando los míos que para entonces ya la evitaban, para inmediatamente preguntarme, exigirme lo que sus ojos habían visto pero su mente había renunciado a descifrar, !queee estas haciendoooo?, queee estas haciendo? queee estas haciendooo? , este ultimo acompañado de un certero manotazo en la espalda, porque haces esooo!!!!
Por que hago eso? , buena pregunta, pero probablemente con una respuesta muy compleja, larga y difícil de explicar a aquellas personas que no practiquen la psiquiatría.
No se desde cuando me entro la costumbre de orinar en los lavabos, se me hacen cómodos y muy prácticos. Son como mis mingitorios particulares. A lo mejor desde que estaba en la Secundaria Federal No. 1, tan desagradables estaban los baños que uno nomás alcanzaba a llegar a los lavabos. Si he estado en tu casa, lo mas seguro es que haya orinado tu lavabo, pero no te preocupes, solo ocasionalmente me lavo las manos, pero siempre pongo el seguro de la puerta.
A sido incomodo convivir con Lila después del descubrimiento de este secreto, siempre que voy al baño tengo auditoria. Que bueno que no ha descubierto mis otros secretos, Singapur seria un lugar muy cercano para esconderme de sus manotazos.
Parado y con los pantalones bajados hasta la rodilla solo sentí que se abrió súbitamente la puerta del baño, faltando a la otra regla no escrita de que por lo menos hay que tocar antes de abrir; pero con el mismo entusiasmo que Lila entro se detuvo; su mirada se clavo a la altura media de mi cuerpo, la invasión a mi privacidad había comenzado, su rostro lentamente se desfiguraba para darle cabida a la expresión de asco y en lo que me parecieron cien años giro sus ojos buscando los míos que para entonces ya la evitaban, para inmediatamente preguntarme, exigirme lo que sus ojos habían visto pero su mente había renunciado a descifrar, !queee estas haciendoooo?, queee estas haciendo? queee estas haciendooo? , este ultimo acompañado de un certero manotazo en la espalda, porque haces esooo!!!!
Por que hago eso? , buena pregunta, pero probablemente con una respuesta muy compleja, larga y difícil de explicar a aquellas personas que no practiquen la psiquiatría.
No se desde cuando me entro la costumbre de orinar en los lavabos, se me hacen cómodos y muy prácticos. Son como mis mingitorios particulares. A lo mejor desde que estaba en la Secundaria Federal No. 1, tan desagradables estaban los baños que uno nomás alcanzaba a llegar a los lavabos. Si he estado en tu casa, lo mas seguro es que haya orinado tu lavabo, pero no te preocupes, solo ocasionalmente me lavo las manos, pero siempre pongo el seguro de la puerta.
A sido incomodo convivir con Lila después del descubrimiento de este secreto, siempre que voy al baño tengo auditoria. Que bueno que no ha descubierto mis otros secretos, Singapur seria un lugar muy cercano para esconderme de sus manotazos.


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